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Gratitud

Falta poco para ese día en que las falsas gratitudes van a salir a fotografiarlo todo. Ese día en que finalmente podamos salir de nuestros lugares. Lugares que muchas veces son nuestras casas, pero otras veces son refugios para los que no tienen hogar, camas de hospitales para los enfermos, y en algunos casos, nuestros lugares son la bata de médico, el trabajo incansable para permitir que los demás puedan quedarse en sus casas. Como decía, falta poco para ese día. Las autoridades nos van a decir que podemos y una gran mayoría de nosotros vamos a correr desesperados a sacarle fotos al aire libre. Si, al aire. Y esa parte de nosotros, la sociedad, va a mirar con brillos en los ojos una brisa, un poco de agua, una montaña, una plaza, un grupo de gente. Y con entusiasmo y emoción van a sacarle foto a lo que huela más fuerte a libertad. Después de la captura va a aparecer la falsa gratitud : gracias autoridad (la que corresponda según la parte del mundo en que vivimos), gracias estación...
Por lo visto no hay manera normal de querer. https://www.youtube.com/watch?v=QgZBKNdo8gs

Confieso.

A veces hablamos, y decimos, como si fuera normal. Pero hoy me interesa confesar algo. Ponerle ese título le da un marco de seriedad. Sin embargo lo que voy a confesar no es grave, ni malo, sino una proclamación, una revelación de algo que me llena aveces, y me vacía otras.  Confieso arte. Confieso arte. Confieso ARTE. Confieso que aveces, cuando te pensaba escribía tu nombre casi pintando una caligrafía detallada. Confieso, otras veces en la soledad de una casa grande y vacía entoné a todo pulmón "O mio babbino caro", con la voz de María Callas de fondo.  Confieso haber sentido el mayor de los placeres el día que logré jugar con dos acordes en la guitarra. Confieso que miré una de tus fotos y copié de ahí un dibujo realista... o tres, o cuatro. Confieso que aveces, en esas tardes de otoño, caminando calles vacías o apoyando la cabeza en ventanas heladas de colectivos hablaba para mis adentros, pensando en escribir. Me conté infinitas historias. Confieso haber escrito,...

Desde adentro.

Esto hace mucho no me pasaba.Sentarme frente a una pagina en blanco y tener la posibilidad de volcar tantas palabras que vengo juntando. Se siente como un vacío. Como una plenitud de vacío. Se siente también como un miedo. Como un desafío a lo desconocido. No sé bien qué fue lo que me motivó, pero se siente como si algo me estuviera golpeando desde adentro. Quiere salir. No logro identificar qué es, pero les juro que golpea. Y cada vez que lo hace salen de mí algunas lágrimas. Cada vez que golpea desde adentro para salir quizás salen de mí palabras hirientes para los que tengo cerca. Cada vez que golpea me genera un insomnio, una noche interminable de vueltas y vueltas a la cabeza. Cada vez que golpea me invade una desesperanza sin límites. Quizás este escribir es mi contraataque. Quizás no sé cómo reaccionar a eso que viene desde muy adentro. Y este es un intento para responder a ese golpe. En circunstancias normales, aprendí a silenciar los golpes, con una cerveza, con un libro...

Es real.

¿Es real?Me parece un delirio. Es que es tan ideal, no existe algo parecido. Una montaña que te desafía, yo de esto nada sabía. Un camino que no se camina, se vive. Mil metros de altura en un segundo. y camino y no termino. Es la parte que más me gusta, que nunca termine. Cada dos minutos una cumbre: tu sonrisa y dos ojitos chinos que la alumbren. Y no es lo empinado sino besarte lo que me deja sin aire y me hace extrañarte. Y resisto lo que sea, me siento fuerte para enfrentar todo, cualquier subida. Siempre y cuando pueda verte, en este camino vos sos mi guía. No nos falta nada en la mochila, agua:nuestras miradas, alimento: Lo que sentimos abrazos como abrigo y nuestra intuición como brújula. Un botiquín de conversación y el fuego que ya prendimos. Qué felicidad subir juntos esta montaña, que me hace entender a donde iba todo este tiempo, que me hace admirarte en cada momento, y me sorprende con cada una de tus hazañas. Ojalá todavía esté lejos ...

¿Dónde vive el sol?

Es la libertad de pintar y salirse de la línea. Es la libertad de cantar cuando quieras. Es la libertad del viento. Es correr descalza en la playa. Es llenarse de aire y gritar tan fuerte como puedas. Es correr en la lluvia con una sonrisa, pensando en vos. Las gotas de agua fresca en la mejilla. El viento en la cara soplando un poco de alegría Tu imagen en mi mente. Por primera vez siento que creo en lo que sé. Que digo lo que pienso, cuando me viene a la mente. Me siento libre. Tanto como para despreocuparme y dejarme caer. Tanto como para salir y empezar a correr. Llueve en mi. Tan... así. Desde el cielo para mí. Desde mí para el cielo. Todo llueve. Ya nada existe, todo se desarma. Se convierte ahora en gotas de lluvia. Agua limpia, que es vos. Soy yo. O los dos. ¿Dónde vive el sol? Hace tiempo que no lo veo. Mañana sale y todo empieza de nuevo. Un día brillo y al otro lluevo. Es correr en la lluvia, es seguir avanzando. La libertad y la alegr...

Zapatos nuevos.

Tema trillado: La zona de confort.  Perdón, pero necesito decirlo: salí de ahí. YA. Como persona individual es fácil tomar esa decisión (relativamente fácil) te levantás un día y sentís que estás cansado.  Pero...¿Cómo? si acabo de despertarme, ¿Ya estoy cansada? Sí, ahí está el momento cuando te das cuenta de que estás harto de levantarte y sentirte acostumbrado, cómodo.  Tranquilo. Porque viene el momento de mi trabajo/universidad/día de la semana libre que me toca y sé lo que va a pasar despues y si no llega a haber algo externo que cambie mi día... sé también como va a terminar, a qué hora me voy a ir a dormir y con qué personas voy a hablar. El día que te cansás de esa seguridad de saber qué sigue... ahí es cuando te toca salir de esa zona de confort. Esa es la parte fácil.  La de saber cuándo. La pregunta complicada es la del cómo. ¿Cómo salgo? ¿A dónde voy? ¿Qué pasa si no puedo? ¿Y si me sale mal? Las respuestas son: como puedas, salí como puedas, l...